sábado, 18 de noviembre de 2017

Festival de Cine de Terror de Molins de Rei - Día 8 (Clausura)

Ayer tuvo lugar la penúltima jornada del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei, una jornada de buenas proyecciones que se inició con el documental Herederos de la bestia. Una cinta de Diego López (El Buque Maldito) centrada en el clásico El día de la bestia, una de las piezas claves y de culto del cine español fantástico.


Poco después en la Sala Gótica se podía disfrutar de Tonight She Comes, un slasher americano baratito baratito, dónde un grupo de jóvenes en edad de procrear, se meten en una cabaña dónde (sin ellos saberlo) se va a celebrar un extraño ritual.


Una peli sencilla, rápida y divertida. Todo un festival de sangre y tetas, ideal para disfrutar en una noche de borrachera con los colegas.

Tras una pequeña pausa para cenar, tuvo lugar la sesión de clausura del festival dónde (precedida de las entregas de premios y lectura de palmarés pertinentes) pudimos ver A Ghost Story. Un extraño drama sobrenatural, dónde un jóven difunto comienza a vivir su nueva vida de fantasma viendo a los demás vivir su día a día como si él no estuviera ahí.


Una cinta con un ritmo lento y un apartado audiovisual de lo más comercial que nos invita reflexionar sobre la vida, la muerte y el paso del tiempo entre otros. Una película que no ha sido de mi gusto, pero supongo que aun público más general les acabará atrapando.

Y hasta aquí la última sesión del Terrormolins. En unas horas nos vamos a sus maratón de 12 horas, para despedir ésta 36ª edición por todo lo alto y con buen cine de género, como debe ser.

Aquí va el vídeoresumen por si os da palo leer:


viernes, 17 de noviembre de 2017

Festival de Cine de Terror de Molins de Rei - Día 7

¡Muy buenas Dominguers!,

La 36ª edición del Terrormolins está a punto de llegar a su fin y se nota, ya que ayer en el séptimo día de festival, pudimos disfrutar de una buena dosis de títulos de calidad en una programación bien compensada.


A las 18:00h arrancaba la primera sesión doble de la noche con Replace, un body horror alemán sobre una chica que tiene ver como su piel se va pudriendo poco a poco mientras ella apenas puede recordar nada sobre su vida. Una película pequeñita pero sincera, dónde lo que vemos es lo que hay y a pesar de ser bastante previsible, la cosa se compensa con un buen ritmo y bastantes planos de tetillas así porque si, haciendo que la peli funcione y entretenga.


Acto seguido daba comienzo la mejor pieza de la jornada, Housewife. La nueva cinta del turco Can Evrenol (Baskin), dónde se nos presenta a una moderna ama de casa con un pasado algo turbio y perturbador, un pasado al que pronto tendrá la oportunidad de enfrentarse gracias a la intervención de un misterioso hombre, el líder de una secta el cuál es capaz de cambiar las vidas de los demás a través de los sueños.


Una película que se mueve entre el terror y lo fantástico de manera muy natural y con una temática y ejecución muy ochenteros, dónde la música, la fotografía, el sonido y cualquier otro elemento que podamos encontrar en ella tiene algo que contarnos. Impresionante.

Tras una breve pausa para ir al excusado comenzó Trauma, la peli con la que se inció la segunda sesión doble de la noche.  Y que en palabras de Óscar, como siempre, ante todo sinceridad: después del esperpento que me pareció Sendero cuando la vimos en el Sant Cugat Fantàstic, no esperaba demasiado de Trauma, el nuevo trabajo del realizador chileno Lucio A. Rojas. Por eso la sorpresa, por encontrarnos con una experiencia tan cruda, dura, violenta y traumática fue mayúscula. 


Y es que, con el golpe de estado contra el gobierno socialista de Salvador Allende en los 70 como telón de fondo, Trauma nos muestra la cara más oscura y violenta de la historia chilena, si bien su potencial crítico se ve eclipsado pronto por una hiperviolenta trama en la que explicar y mostrar de la forma más cruda, impactante y desgarradora posible parece el principal objetivo. Cuenta con algunas de las escenas más incómodas y escabrosas que me he llevado a los ojos en mucho tiempo, en especial una violación múltiple y una escena que implica a un bebé… escenas que hacen que Irreversible y A Serbian Film parezcan inocentes cuentos infantiles. Y hasta ahí puedo leer por evitaros spoilers. Porque tenéis que verla, tenéis que experimentarla. 

Bebiendo del nuevo extremismo francés y pasando por la cruda narrativa de gran parte del cine social y del drama latinoamericano, incluso con sus fallos, excesos y carencias (que los tiene, y no pocos) Trauma, y sobretodo su primera mitad, es toda una experiencia fílmica que trata de llevarte al extremo constantemente.

Al mismo tiempo que la cinta chilena, se proyectaba en sesión retrospectiva La Cinta Blanca, una película que es sin duda uno de los trabajos más populares de Michael Haneke. Un hecho que en palabras de Óscar: siempre me ha parecido curioso teniendo en cuenta lo relativamente diferente que resulta respecto a las piezas más significativas de su filmografía. 


Porque si bien la más desmoralizante y entristecedora faceta del ser humano está también presente aquí, en esta magistral muestra del caldo de cultivo para la Alemania nazi en que la violencia, el recelo, la envidia y el odio se adueñan de una pequeña población alemana, detectamos incluso destellos de luz entre líneas y un ciertamente positivo mensaje de que hay que luchar por aquello que a priori pueda parecer que no merece la pena batallar.

Rodada en un precioso, embelesador y poético blanco y negro, La Cinta Blanca primero entra por los ojos, luego por el cerebro y luego por las entrañas. Probablemente el trabajo más accesible de Haneke, si es que ese calificativo puede aplicarse al trabajo del realizador alemán.

Y tras éste no parar de títulazos, el festival cerró la noche con Mom and Dad, una comedia norteamericana dónde una pareja de hermanos intentarán sobrevivir al ataque de sus padres que, por una misteriosa epidemia que solo ataca a padres y madres, intentarán acabar con sus vidas de la forma más violenta posible.


Una peli divertida y original que recuerda mucho a las comedias de zombis, solo que en lugar de muertos vivientes sedientos de carne humana, veremos a padres asesinando a sus hijos sin piedad alguna. Cinta que además de tener una formula que funciona bien, tiene el merito de recuperar a un Nicolas Cage que ya dábamos por perdido.

Sin duda una de las mejores noches del festival, con títulos de bastante calidad y con mucho publico.

¡En un ratito más! 

jueves, 16 de noviembre de 2017

Festival de Cine de Terror de Molins de Rei - Día 6

Quien me conoce sabe que Haneke es una de mis debilidades, y Funny Games es sin duda una de esas pocas obras (hablamos de apenas una treintena, entre los cientos y cientos de títulos que han pasado por mis retinas a lo largo de mi vida y, en especial, durante los últimos 4-5 años) que considero perfectas de principio a fin, que consiguen con savoir faire y maestría su propósito en todos los sentidos posibles. Cuando me enteré de que el leitmotiv de este año giraba entorno a la figura de Haneke y al concepto de los “márgenes del terror”, algo en lo que el realizador es un experto (algunas de las películas del reconocido realizador son más terroríficas sin situarse en el género fantástico que algunas producciones que intentan – en vano - serlo con todas sus fuerzas) y, más tarde, cuando vi el spot del festival en claro homenaje a uno de mis títulos predilectos del director y primero de su filmografía que vi, sabía que estábamos ante una edición muy especial. Lo que no imaginé entonces es que acabaría entrevistando, alrededor de 10 años después (si no más) de ese primer visionado, a su protagonista de inquietante sonrisa, el austríaco Arno Frisch. Pero eso lo dejamos para otro momento… toca analizar las películas que pudimos ver en esta sexta jornada que nos encamina hacia el final del festival y la vuelta a la vida real.


¿Qué podríamos decir de Funny Games a estas alturas? Clásico de culto dónde los haya. Tan malrollera como en su estreno hace 20 años, con una de esas premieres polémicas de Cannes en que muchísima gente se fue enfadada de la sala. Porque si algo sabe hacer Haneke es desmoralizar y hundir al espectador con historias tan crudas como realistas. Míticos son ya esos planos en los que el personaje de Arno mira a cámara y hace al espectador partícipe y cómplice de la desagradable situación a la que están sometiendo a la familia protagonista. La etiqueta home invasion se queda corta para definir esta obra maestra del cine europeo. Perfecta desde su plano aéreo inicial hasta ese último plano que lleva el concepto “miradas que hielan” hasta un nuevo nivel. Esencial.

Al mismo tiempo, en la sala Gótica, tenía lugar la proyección de Jackals, el nuevo home invasion de Kevin Greutert, director de Saw VI y Saw 3D. Situada en los 80 y basada en hechos reales, nos cuenta la historia de una familia que recupera a su hijo de una peligrosa secta donde le han lavado el cerebro para tratar de “reprogramarle” en la cabaña familiar con la ayuda de un experto. Sus planes se verán truncados cuando los miembros del culto rodeen la cabaña para tratar de recuperar lo que consideran suyo. 


Con un arranque brutal, la película funciona hasta que una serie de malas, previsibles y nada arriesgadas decisiones de guion convierten su tramo final en una broma de mal gusto. Más allá del aspecto visual (la caracterización de los miembros de la secta, los FX y la iluminación de los exteriores son geniales) y de las buenas actuaciones, Jackals es un refrito de refritos que desperdicia su potencial con ese final tan precipitado. Lo que podría haber sido y no fue.

La doble sesión del día en La Peni (sesiones que, por cierto, nos están dando grandes alegrías) comenzaba con la catalana Black Hollow Cage, con la presencia del director Sadrac González para presentar el trabajo ante una sala con más público de lo que suele ser habitual en los pases de entresemana.


Cocida a fuego lento y con ideas tan curiosas como interesantes, Black Hollow Cage nos presenta una historia cuyo máximo interés reside en el uso de la narrativa no lineal, atrapando al espectador y manteniéndole a la expectativa, pero que no consigue conectar con él debido a sus excesos. Pese a la potente carga emocional de la historia, esta acaba quedando relegada a un segundo plano para caer incluso en la comedia involuntaria, tal y como demostraron los comentarios y risas del respetable en sus innecesariamente alargadas escenas de diálogo que cortan totalmente el dinamismo (aunque suene contradictorio al hablar de un trabajo con un ritmo pausado) que la cinta sí tiene en su primera mitad. Con ecos a Haneke, Lanthimos e incluso a Kubrick, Black Hollow Cage destaca por su apartado visual y sus originales conceptos (la madre perro, el cubo…), pero pierde fuelle por culpa de sus excesos.


Para cerrar la jornada tocaba otra dosis de diversión sin pretensiones. Era el turno de la (por lo menos para nosotros) esperada Tragedy Girls, un fresco y original teen horror en el que vuelve a salir a la palestra, tras la premiere el pasado viernes de la catalana Framed, el concepto de la viralidad en redes sociales y los límites hasta los que puede llegar. Eso sí: sin absolutamente ningún tipo de reflexión o lección moral entre líneas, a diferencia del debut de Marc Martínez-Jordán. Estamos hablando de pura y dura diversión para (como odio este concepto) millennials que no es menos disfrutable para otras generaciones. Sus generosas dosis de casquería con algunas de sus memorables muertes, humor negro a diestro y siniestro, referencias constantes al cine fantástico tanto en los diálogos como en la acción y sus elementos paródicos (¿Quién coño se va a creer que Jack Quaid tiene 17 años?) la convierten en una apuesta segura para cualquier festival de género fantástico. Puro palomiteo sangriento.

¡Hasta mañana dominguers!

Óscar Lladó

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SPANISH BIZARRO: LOS BINGUEROS

Pocas películas pueden presumir de haber alcanzado la categoría de culto. Pues bien, Los bingueros es una de ellas, entre otras cosas porque fue la película más taquillera de la España del 1979, con el consecuente estrellato de la pareja cómica Pajares/Esteso


Amadeo y Fermín son dos hombres con una vida mediocre. Ambos se conocen haciendo cola en un bingo y desde entonces se hacen inseparables. La ludopatía dominará su vida, en lo que es una clara referencia a la forma de pensar tan nuestra del obtener beneficios a tutiplén sin pegar un palo al agua. Mariano Ozores pone al descubierto la picaresca española con inteligencia y saber hacer, no en vano hablamos de un auténtico maestro de la caspa y el destape que siempre ha huido del gafapastismo y la pedantería que promueven otro tipo de películas. Los bingueros te puede gustar o no pero es un producto sincero que no busca más que divertir al espectador mediante humor de brocha gorda, generosos desnudos gratuitos y situaciones esperpénticas. 


El guión no es lo más destacable de un film que aprovecha cualquier excusa para mostrarnos tetas y culos ( en aquellos tiempos España empezaba a liberarse de la represión ). Las interpretaciones de Andrés Pajares y Fernando Esteso no dan para que Stanislavsky se sienta orgulloso pero ojito con los papeles secundarios de Antonio Ozores y Florinda Chico, los cuales aportan momentos hilarantes y cachondos por doquier. 


Se dice que Mariano Ozores tardó 3 semanas en escribir el guión y que no se podría hacer una segunda parte porque el Bingo ya no tiene la importancia que tenía en el año 1979. Sea como fuere, un servidor no pierde la esperanza de poder ver una secuela en condiciones de Los bingueros algún día. 


Nos encontramos ante una película clave en la historia del cine español le pese a quién le pese. Un film tremendamente divertido y alocado que hará que te enamores del Ozorismo y de las pelis casposas realizadas con los míticos Pajares y Esteso.

Aureli Del Pozo 



Festival de Cine de Terror de Molins de Rei - Día 5

¡Dominguers! Llegó el quinto día del Festival de Cinema de Terror de Molins de Rei y, aunque el cansancio empieza a hacer mella, la programación que se están marcando este año no tiene desperdicio alguno, con lo cual no se puede dejar escapar ni un solo título mientras nuestros horarios laborales y personales nos lo permitan. El menú de ayer consistía en el found footage de extraterrestres Phoenix Forgotten, la violenta y desoladora Hounds of Love, la desconcertante Caché de Haneke, el coming of age Super Dark Times en su premiere española y, cerrando la noche, la hiperviolenta Mayhem.

A nuestro Cristian le encantó, a diferencia de la gran mayoría de los asistentes por lo que pudimos ver, la película que arrancó la jornada: Phoenix Forgotten, si bien dice que quizás no es del todo objetivo puesto que le encanta todo lo relacionado con el proyecto. Y es que la cinta nos cuenta su versión sobre la desaparición de tres jóvenes en Phoenix, EEUU, días después de uno de los mayores y más masivos avistamientos de ovnis.

  

Todo amante del found footage, del falso documental y del cine ovni en su versión más simplista y realista tiene una cita obligada con esta película. Te mantiene en tensión cuando tiene que hacerlo y expectante el resto del tiempo. Recomendada.

A continuación, y sin descanso, llegó el turno para la australiana Hounds of Love, debut del realizador Ben Young, a quien desde luego seguiremos la pista muy de cerca. Cruda sin ser excesivamente explícita, dura y sin concesiones. Hounds of Love a priori podría parecer el enésimo torture porn de lo que llevamos de siglo XXI, pero va mucho más allá de la simple violencia, generando un brutal relato psicológico de la depravación, la sumisión, la sexualidad, la humillación y, en definitiva, del dolor. Basado en una historia real, nos cuenta la historia de una pareja de maníacos sexuales y asesinos en serie que secuestra a una joven para usarla como esclava sexual hasta que se cansen de ella. 


Interpretaciones de 10 por parte de absolutamente todo el elenco, buenas ideas en la dirección (sobre todo en cuanto al uso de la cámara lenta y esos encuadres fijos que sitúan al espectador en una posición de voyeur que contempla las escabrosas escenas sin poder o querer intervenir) y un guion sólido cuyo fuerte reside en el desarrollo de la historia y de los personajes, y no en ofrecer grandes e imprevisibles giros. Esos tres elementos son los que hacen de Hounds of Love uno de los títulos más potentes de 2017 y una de las películas australianas más interesantes de los últimos años. Para quitarse el sombrero.

Tras la presentación del libro Michael Haneke: La Estética del Dolor en la Sala Gótica, la sesión de la noche fue la primera de las retrospectivas centradas en la figura del realizador austríaco con la incómoda y perturbadora Caché.

Caché es una de esas películas que, a priori, puede parecer que tengan un final insulso pero que, por alguna extraña razón, dejan un poso que dura días. Si bien las intenciones de Haneke me quedaron bastante claras la primera vez, en este segundo visionado más centrado en los detalles y el mise-en-scène me doy aún más cuenta de la poca importancia que tiene darle una respuesta a la pregunta principal que arroja la trama: ¿Quién envía las cintas? ¿Por qué? Solo Haneke podría hacer que lo aparentemente importante quede relegado a un segundo (o tercer) plano.


Porque aquí lo que importa es que Georges ignore constantemente las noticias, que en un mundo cada vez con más posibilidades de acceso y más repleto de información (esa enorme cantidad de libros que inundan las estanterías y que no podría leer en su totalidad ni dedicándole una jornada laboral durante cada día de su vida) nos sea tan fácil olvidarnos de hechos importantes de nuestra historia. Con el racismo como telón de fondo (o no tan fondo), todo culmina en ese final en el que no sabemos si se han reparado los errores del pasado (errores que jamás se reconocerán como tal) o si la venganza y el dolor no distinguen entre amigos, enemigos, familiares o desconocidos. 

Al mismo tiempo en La Peni, tenía lugar la segunda sesión doble de esta quinta jornada, arrancando con la premiere española de Super Dark Times

Ayer me prometí a mí mismo no puntuar ni hablar en redes de ella, por lo menos hasta que se enfriaran las sensaciones. ¿Que por qué? Pues porque existe una fórmula que me tiene ganado de antemano: es mezclar un buen coming of age con el terror, y la objetividad se me va de viaje. Algunas de mis películas favoritas de los últimos años incluyen títulos como Crudo, Found, Boys in the Trees, IT o I am Not a Serial Killer, títulos que prácticamente destacan y funcionan más y mejor como coming of age que como películas de terror. Super Dark Times se une a esa variopinta lista y, al igual que el resto de títulos comentados, me fascinó prácticamente desde el primer minuto.


En ella se nos plantea una trama sencilla en la que lo importante es la psicología de los personajes, con sus protagonistas adolescentes Zach y Josh envueltos en un accidente que les hunde en un pozo de paranoia y violencia... como si la adolescencia no fuera ya dura de por sí Si no fuera por su tercer acto, que me dejó un pelín descolocado tras el tono y ritmo del resto del metraje, estaríamos hablando de una película redonda con aroma a cine independiente en cada fotograma. Aun así, altamente disfrutable y recomendable. 

La traca final (y nunca mejor dicho) la puso el gamberro de Joe Lynch (The Kings of Badassdom, Wrong Turn 2…) con Mayhem, Un despiporre total con Samara Weaving (The Babysitter) y Steven Yeun (The Walking Dead) desatados en una espiral de ultraviolencia al más puro estilo de videojuego. Aquí lo único que importa es ir subiendo niveles para llegar hasta el final boss, llevándote por delante todo lo que haga falta. Y si además se trata de vengarse de esa subespecie humana tan odiosa que es la rata del mundo corporativo, pues cojonudo, ¿no?


Pura acción ultraviolenta con aroma a 80's, como un cruce entre Un Día de Furia, The Belko Experiment y una partida del Streets of Rage

El nivel de la programación de las sesiones dobles de entresemana está siendo altísimo y nos estamos llevando gratas e inesperadas sorpresas. ¿Y tú, a qué esperas? 

¡Nos vemos en Molins!

martes, 14 de noviembre de 2017

Festival De Cine de Terror de Molins de Rei - Día 4

Tras un fin de semana exitoso para el festival en el que cabe destacar la gran afluencia de público, llega el turno de las sesiones dobles de entresemana y de la puesta en escena de la nueva apuesta del Terror Molins: la Sala Gótica, un segundo espacio con proyecciones gratuitas en versión original. Como los horarios se solapan con las sesiones de La Peni, haremos lo posible por cubrir el máximo de títulos posibles desdoblándonos entre ambos espacios, algo que en esta cuarta jornada de festival no nos fue posible. Nos quedamos con muchas ganas de ver Cannibals & Carpet Fitters y la nueva película del director de Bite, el canadiense Chad Archibald, titulada The Heretics.

La primera sesión doble dio el pistoletazo de salida con Compulsión, debut del director Ángel Gómez. Una película pequeñita, con buenas intenciones que quedan desmerecidas ante un guion que carece de trasfondo ni interés y algunas actuaciones que llegan a sacarte de la trama. Es un thriller sin investigación, un torture porn sin gore y una película de terror sin sorpresa final. A nivel de dirección contiene buenas ideas y bien ejecutadas. Veremos qué tal sigue evolucionando su realizador en próximos trabajos y, esperemos, escoja guiones con más potencial.


Downrange es la nueva criatura del japonés Ryuhei Kitamura, director de títulos como El Vagón de la Muerte (The Midnight Meat Train), Azumi o Versus. Con su historial, era de esperar que contaríamos con generosas dosis de casquería, pero lo cierto es que nos encontramos con una historia cruda y violenta que, aun así, no llega a alcanzar las cotas de gore de sus trabajos más reconocidos. De todos modos, este es un hecho que no la hace en absoluto menos disfrutable.

Partiendo del ya manido y refrito recurso del grupo de jóvenes que se quedan tirados en mitad de la nada, el grupo se verá cercado por un francotirador con intenciones desconocidas. Lo que a priori puede resultar un argumento insuficiente para cubrir una hora y media de metraje, no solo lo consigue, sino que además mantiene la tensión de forma prácticamente constante. Si bien hay un par de actuaciones exageradas y cambios de tono cuanto menos desconcertantes (como pasar de una poética y metafórica escena con un precioso lobo como protagonista al tono paródico en milésimas de segundo), la película consigue lo que se propone: funciona, entretiene y divierte. Sin trucos ni artificios: pura violencia porque sí.


Con la cena aún en la garganta, el segundo bloque daba inicio con una de las sorpresas del festival hasta hoy, la británica Habit. Cuando no esperas ni sabes nada de una película, el factor sorpresa puede jugar a favor o en contra. En este caso, desde luego, hablamos de un acierto absoluto, puesto que no vi venir ni de lejos su giro de guion. Y es que lo que comienza como una comedia dramática da paso a una suerte de neo-noir que, posteriormente, pasa a ser una película de terror para acabar mezclando géneros, tonos y estilos a cada minuto que el metraje avanza. De ritmo pausado pero constante y con actuaciones para quitarse el sombrero, por no hablar de esa belleza neo-noir de las ciudad y su vida nocturna, Habit me atrapó y fascinó con su historia acerca del sentido de pertenencia y sus claras metáforas acerca de las adicciones. Me hizo desear haberla descubierto con 16 años. A día de hoy, os estaría hablando de una de mis películas favoritas de la adolescencia.


El tarado de Yoshihiro Nishimura, director de las psicotrónicas Tokyo Gore Police, Vampire Girl vs Frankenstein Girl, Mutant Girls Squad y un largo etcétera de títulos a caballo entre el splatter y el ero-guro, vuelve a la carga con Meatball Machine Kudoku, título que nos recuerda más que nunca a su celebrada Tokyo Gore Police, más que nada por el hecho de que está repleta (o eso me pareció a mí) de guiños. Mangueras de sangre con la presión a tope, grotescas transformaciones, mutaciones y armas gigantescas. Pero lo más importante, aunque quede relegado a un segundo plano que probablemente pase desapercibido para una buena parte de su público, es esa brutal y sincera misantropía que tiene como trasfondo. Pero claro, es fácil no tenerlo en cuenta cuando el 99% del metraje consta en lo ya comentado, en tetas y en momentos western erótico-festivos. Un despiporre, como era de esperar.

Y ya saben, no cambien de canal... ¡Mañana más!

Óscar Lladó

lunes, 13 de noviembre de 2017

Festival de Cine de Terror de Molins de Rei - Sesiones Movistar+ y asiatica

¡Muy buenas Dominguers!,

Ayer tuvo lugar el 3er día de la 36ª edición del Terrormolins, una jornada totalmente gratuita formada por un par de colaboraciones en forma de sesiones de cine totalmente opuestas. La Movistar + enfocada al terror y la asiática, totalmente de acción, a cargo del Festival de Cine Oriental de Vic.


La sesión Movistar + daba inicio con Eat Local de Jason Flemyng, un título con el que no vale mucho la pena extenderse porque, personalmente, considero que es uno de los productos más flojos (por no usar otros calificativos) del año en todos los sentidos posibles. Como una suerte de telefilme inglés con ligeras dosis de humor negro y vampiros, es una película tan simplona como tediosa e irritante, como ese tipo que conoces en la fiesta y suelta un chiste malo cada 3 minutos. 
Al principio sueltas una pequeña e hipócrita risilla para que no se sienta mal. Después, solo eres capaz de dibujar una ligera mueca. Al décimo chiste, el ceño se comienza a fruncir. Al quinceavo, la mirada de odio comienza a aflorar. Al trigésimo tercero solo quieres matarle con tus propias manos.

 
En definitiva, un subproducto con un guion pésimo y risible, actuaciones de baratillo y recursos totalmente malgastados para algo que jamás debería haber visto la luz del sol (como sus protagonistas). 

Tras Eat Local seguimos con 68 Kill, una de esas películas que funciona tremendamente bien en festivales. Sencilla, violenta y con generosas dosis de comedia, es un gran homenaje al cine de explotación hasta en su machismo (¿Involuntario?). 


A pesar de esos momentos de facepalm y vergüenza ajena en los que a través de un supuesto empoderamiento de la figura femenina se consigue más bien lo contrario (estereotipar y generalizar, por no sacar a la palestra el hecho de que no aparezca una sola mujer con un físico no normativo), resulta una película muy dinámica y entretenida en la que un pagafantas pagará de formas horriblemente inimaginables su facilidad para enamorarse de una cara bonita. 

Tremendo papel de Matthew Gray Gubler que, tras este segundo visionado, me dejó aún más claro que lleva todo el peso de la película. Muy pero que muy recomendable.

Después del agradable subidón que experimentamos con 68 Kill, y tras una breve pausa para degustar un delicioso bocadillo del bar del festi, seguimos hacia arriba con Dhoom: 3, la película de la sesión asiática. Un potente y trepidante Bollywood dónde, un par de superpolis indios, viajan a Estados Unidos para atrapar a un misterioso ladrón que está obsesionado con destruir a una potente entidad bancaria.


Acción desde el minuto uno, hombres fuertes, mujeres sexys, bailes locos, cosas americanas y algún que otro giro de guión absurdo e inesperado, son alguno de los ingredientes que hacen de Dhoom: 3 un título imprescindible para los amantes del cine indio más demente.

 Y nada más señores, ¡en unas horas volvemos a Molins para ver que se cuece!

Aquí va el vídeoresumen por si os da palo leer: