miércoles, 16 de agosto de 2017

The British Corner: Dunkerque

Hello, Dominguers! Es hora de ponerse el bombín y preparar el té, porque llega una nueva entrega de The British Corner.

Hoy os quiero recomendar una película de rabiosa actualidad. Tan actual, que aún os podéis escapar a verla en los cines. Una película de trama histórica sobre un tema que nunca antes se había abordado en el mundo del Séptimo Arte: el rescate de 300.000 soldados británicos de las playas francesas durante la Segunda Guerra Mundial. Vamos con DUNKERQUE.


Dunkerque es una producción británica-estadounidense-francesa-holandesa del año 2017, catalogada como drama histórico y dirigida por Christopher Nolan. Como ya os he comentado, reproduce el rescate del ejército de tierra británico que se encontraba sitiado en las playas de Dunkerque ante el imparable avance de las tropas nazis en suelo francés.

Como siempre hacemos cuando hablamos de películas de trama histórica, vamos a hacer una poco de memoria: el 1 de septiembre de 1939, con la invasión nazi de Polonia, se dió inicio a la Segunda Guerra Mundial. El Reino Unido y Francia, garantes de la integridad polaca, declararon la guerra a Alemania y se prepararon para plantarle cara a Hitler. Así, el ejército británico envió al continente un gran contingente de soldados conocido como Fuerza Expedicionaria Británica, para ayudar en la defensa de Francia. El ejército alemán, al igual que en la Primera Guerra Mundial, quiso invadir Francia a través de Bélgica. Los ejércitos británico y francés pensaron que, al igual que 30 años atrás, eso era una operación que no llevaría al éxito y desembocaría en una nueva guerra de trincheras por el estancamiento de las posiciones. Lo que no contaban es que esta vez las tropas alemanas eran mucho más poderosas, y el plan de invasión de Francia funcionó con una efectividad estremecedora. Así, casi sin darse cuenta, británicos y franceses se vieron rodeados por el enemigo, cercados en las playas del Canal de la Mancha... Y entonces el Alto Mando del ejército británico, por orden expresa del Premier Winston Churchill, procedió a la evacuación a finales de mayo de 1940 de sus tropas desde las playas de la ciudad francesa de Dunkerque, una empresa nada sencilla conocida como la Operación Dinamo.


Y ahí es donde se da inicio a la trama de la película. En realidad, no se sigue una única trama, si no que se nos presenta la evacuación desde tres puntos de vista diferentes: tierra, mar y aire. Por tierra, seguiremos la suerte del soldado raso Tommy (Fionn Whitehead), que intenta llegar a la playa ante la atenta mirada de los soldados franceses, que lo miran con desprecio al sentirse "abandonados" por sus aliados ante el enemigo; por mar, la de Peter Dawson (Tom Glynn-Carney), que junto a su padre (Mark Rylance) y su amigo George (Barry Keoghan) no dudan en utilizar su embarcación privada para cruzar el Canal y ayudar en el rescate de los soldados; y en último lugar, por aire veremos la incansable lucha de Collins (Jack Lowden) y Farrier (Tom Hardy), dos pilotos de la RAF (Royal Air Force) que a los mandos de sus Spitfires prestan apoyo al ejército de tierra.

El espectador no debe esperar una incesante secuencia de tiros y sangre. En ésta ocasión, el director ha querido hacer especial enfásis en el aspecto psicológico de los protagonistas, mostrando abiertamente el agotamiento físico y mental de unas tropas desmoralizadas por un estrepitoso fracaso y constantemente amenazadas por el ejército alemán, que los "acribilla" con octavillas haciéndoles ver el peligro que corren, y que no terminan de ver llegar el momento en que por fin se alejen de tal infierno y puedan volver a su país... donde creen que quizás no les acojan con gran entusiasmo tras semejante debacle militar.


A modo personal, se echa en falta un poco más de protagonismo de las embarcaciones civiles, que realmente fueron los auténticos héroes en la Evacuación de Dunkerque. Los británicos veían como cada buque militar que llegaba para rescatar soldados era atacado y destruído por la aviación alemana, desmoralizando más si cabe el ánimo del ejército, así que los civiles no dudaron en utilizar sus propias embarcaciones privadas y correr peligro al cruzar el Canal y acudir a las costas francesas para rescatar a sus compatriotas (que dicho sea de paso, es la escena donde se alcanza el clímax emocional más alto en toda la película).

"Dunkerque" puede sorprender porque, a diferencia de lo que estamos acostumbrados con otras superproducciones bélicas como "Salvar al soldado Ryan", "Stalingrado" y demás, no tiene una duración excesiva y se limita a la clásica hora y media. Magistralmente grabada en cuanto a escenas y efectos se refiere, se le puede dar un aprobado más que aceptable, puesto que a pesar de que es una nueva película sobre la Segunda Guerra Mundial en la que hemos tenido grandísimos títulos, "Dunkerque" nos transporta a unos hechos nunca antes tratados en el cine (e incluso desconocidos para una gran parte de la población), y que fueron claves en el futuro desarrollo de la guerra. Simplemente por esto ya merece la pena darle una oportunidad, para darnos cuenta y ser conscientes de lo cerca que estuvo la derrota total de las democracias europeas ante el avance del imperialismo nazi, evitado en parte por civiles como tú y como yo...

Y aquí va el tráiler, como de costumbre:


Nos leemos en la próxima entrega. Ta-ra, lads!

domingo, 13 de agosto de 2017

Sentencia de muerte

¡Muy buenas CineDominguers!,

Una de las cosas que me chiflan mucho es meterme a defender pelis a las que les han dado palos por todos lados. Y cómo hace mucho tiempo que no lo hago, hoy me mojo y me tiro a la piscina con una peli de acción a la que algunos usuarios de ciertas webs ponen de vuelta y media pero a mi me mola que te cagas.


La peli en cuestión es Sentencia de muerte, un thriller de venganza Estadounidense dirigido por James Wan. Un director muy conocido ahora por haber estado al mando de sagas de terror actuales como Insidious o Expediente Warren y que tras rodar SAW se embarcó en la ardua tarea de realizar una peli de acción más o menos basada en la novela homónima de Brian Garfield.


En Sentencia de muerte nos ponemos en la piel de uno de éstos típicos cabezas de familia americanos, con un buen trabajo y una familia feliz, que presencia como un grupo de pandilleros se cargan a su hijo así por que si y sin él poder hacer nada al respecto. La justicia tampoco parece poder hacerlo, así que el amable y feliz ejecutivo se transforma en un mega kinki para tomarse la justicia por su mano y así vengarse del asesino de su hijo a la vez que inicia una guerra contra su banda.

Conflicto que sumirá a él y a su familia en una espiral de violencia que no hará más que crecer y crecer a lo largo del metraje hasta explotar, sacando el lado más salvaje del ser humano.

Está claro que el argumento es simplón y con un regusto más que notable a las Death Wish de Charles Bronson pero a lo burro, siendo tan sólo un pretexto para darnos una buena dosis de violencia por violencia.  Cosa que no ha gustado mucho a los sibaritas del cine, ¡pero joder! si es lo que mola.


Una cinta de acción sin complejos cuya finalidad es hacernos disfrutar con una espiral de violencia sin límites justificada por la venganza y el "¿qué harías tu en su lugar?". Una peli como esas que lo petaban antaño en el vídeoclub.

Tiros, sangre, un argumento regulero y buenas dosis de acción son algunas de las cosas que vamos a encontrar en ésta salvaje historia de venganza de 2007 que nos dejará con ganas de comprarnos una chupa de cuero y salir a pegar tiros por el barrio con una escopeta.

Ideal para ver con unas cuántas cervezas frías y unos cuántos colegas con ganas de marcha.

Aquí va el tráiler:



sábado, 12 de agosto de 2017

BAÑO DE SANGRE VOL. XXVII: “PESADILLAS DE UNA MENTE ENFERMA”

Que el cine es una maquinaria capaz de generar sensaciones de lo más diverso no es ningún secreto. Personalmente, hay una sensación que me encanta: la que te dejan esas películas que te mantienen pensando durante días y, sobre todo, aquellas que crecen a medida que les vas dando vueltas. Normalmente, los que son capaces de provocar esto son títulos profundos, filosóficos, con una narrativa muy visual o un subtexto denso y difícil de capturar en su totalidad con un solo visionado. Pero luego existen esos títulos aparentemente simples (e incluso superficiales) en los que, a medida que vas pensando y analizando detalles, te das cuenta de que no lo son en absoluto. Pocos slashers son capaces de provocarlo pero, sin duda alguna, Pesadillas de una Mente Enferma es uno de ellos, principalmente gracias a su fuerte carga psicológica, la cual tiene más miga de lo que en un principio puede parecer. Pero vayamos por partes.


Como se suele decir, para saber dónde vamos hay que saber de dónde venimos. Romano Scavolini, guionista y director del título que hoy nos atañe, es un realizador buscavidas que, lejos de conformarse con un género, exploró sus intereses dando píe a una variada filmografía con algunos temas recurrentes alrededor del estudio del comportamiento humano, como la violencia. A los amantes del giallo, el poliziesco y el spaghetti western les resultará familiar el apellido debido a su hermano Sauro Scavolini, quien escribió para directores como Sergio Martino (Todos los Colores de la Oscuridad, La Cola del Escorpión), Umberto Lenzi (El Cínico, el Infame y el Violento) o Sergio Sollima (Ciudad Violenta). Con semejante background y establecido en EEUU en plena era dorada del slasher, en 1981 llevaba a cabo su título más reconocible: Nightmares in a Damaged Brain. Con él, Scavolini se aleja parcialmente de los cánones habituales del subgénero para obtener un resultado tan fresco como perturbador, con una estética sucia y una narrativa cruda y directa que, probablemente, bebió mucho de la gloriosa Maniac. De hecho, vista con perspectiva, puede resultar un cruce de la propia Maniac y Henry: Retrato de un Asesino, si no fuera porque la chocante obra maestra de John McNaughton se estrenó unos años después.


La historia arranca con la desaparición de George Tatum (Baird Stafford), un paciente sometido a un tratamiento experimental debido a su esquizofrenia, causada por su pasado turbulento. Y es aquí donde el film comienza a destacar: alejándose de la manida fórmula (repetida hasta la saciedad, sobretodo en el género fantástico) de usar al clásico enfermo mental peligroso y violento fugado del psiquiátrico, estigmatizando un colectivo que no es, en su enorme mayoría, en absoluto violento. Pero Pesadillas de una Mente Enferma no deshumaniza al enfermo, si no que nos empuja a comprenderle y a saber cómo, cuándo y por qué se produjo su enfermedad, lo cual nos hace empatizar con el personaje, quien trata de luchar contra sus demonios interiores que le obligan a hacer algo que no quiere. Y empatizamos tanto (o más) que con sus propias víctimas, a diferencia de Maniac, en la que se nos presenta también un trauma como desencadenante de la enfermedad del amigo Frank Zito pero, en este caso, mostrándolo como algo irremediable y deleznable. A diferencia de Frank, George se nos presenta como un personaje débil, sometido a una enfermedad que durante un tiempo ha conseguido controlar gracias a la medicación pero acaba apoderándose de él.


Es entonces cuando se nos presenta a los otros protagonistas de la historia: la familia Temper, entre los cuales destaca el hijo pequeño (C.J.), un chico aficionado a las bromas pesadas que lleva de cabeza a su madre. Con ellos la historia toma una nueva dimensión, aportando de hecho esa parte del guion que convierte este título en un slasher con pinceladas de home invasion. Cuando la historia de George y la del pequeño C.J. se cruzan, comenzamos a leer entre líneas conceptos como el aspecto biológico y genético de la psicopatía, poniendo sobre la mesa temas espinosos como el polémico y ampliamente discutido gen de la maldad. Si bien el desarrollo de los acontecimientos es altamente previsible, lo que hace de Pesadillas de una Mente Enferma un título especial y destacable no es lo que se nos muestra, si no cómo se nos muestra. Una película que deja poso si uno no se queda en la superficie y decide analizar imágenes, diálogos y acciones para darse cuenta de que está ante una pequeña joya dolorosamente infravalorada que incluye además generosas dosis de casquería supervisada por el mago de los FX Tom Savini y realizada por Ed French.

Otro título más que, al igual que joyas como Les Yeux Sans Visage o Martyrs (por poner dos ejemplos) demuestra que una mirada es suficiente para que una escena quede grabada en tus retinas para siempre.

HAIL SEITAN!

Óscar Lladó

viernes, 4 de agosto de 2017

Anime No Shiro: Fuse – Teppou Musume no Torimonochou (Memories of a hunter girl)

¡Konichiwa domingers!

Preparaos que hoy os traigo un film Anime de esos que quitan el aire. Si os gustan los perros y la era Edo, esto es para vosotros.

Es una historia de acción y drama, amor, sangre, fantasía, comedia en algunas partes.... De todo, vamos.


Llevado a cabo por TMS Entertainment en 2012. Los dos nombres que cabe mencionar, como cabezas de la producción, son Masayuki Miyaji, como director y oor otro lado, el nombre de Ichiro Okouchi como guionista.

Nuestra historia se centra en la era Edo (el Tókio antiguo, el de los samuráis para que lo entendáis) con Hamaji como protagonista. Ella es una cazadora que vive en las montañas de Mutsu mientras su hermano Dousetsu vive en Edo.


La historia comienza cuando Hamaji recibe una carta de su hermano y decide viajar a Edo para ayudarlo a ganar una gran recompensa.

Para ello los dos hermanos tienen que cazar a un Fuse, criatura de aspecto humano pero con fuerza alterada, colmillos afilados y una marca en forma de peonía, que lo diferencia de los humanos corrientes, y que consume el alma humana para alimentarse. Para eliminarlos hace falta cortarles la cabeza y una vez separada del cuerpo, se convierte en una cabeza de perro.


Pero en Edo, ella conocerá a un misterioso hombre llamado Shino, quien está siendo perseguido por varias personas. Este hombre de aspecto extraño la cuida y la trata como su protegida, no es de extrañar estando enamorado de ella.

Al día siguiente de llegar a Edo, Hamaji tiene, junto a su hermano, su primera pelea contra un Fuse, en la que entre ella y su hermano acaban cortándole la cabeza. Antes de morir, la mujer-perro le da una carta a Hamaji. Al acabar con ella y obtener la recompensa, les advierten de que solo queda un Fuse más y no es otro que Shino.


Descubrimos que Shino es un gran actor, el más popular en Edo y su compañía es invitada al carnaval organizado por el gran monarca de la Ciudad quien, además, guarda un temible secreto.

La historia es bastante predecible pero para nada aburrida, además de hacerse muy amena con las peleas, las escenas cómicas o los momentos de tensión que le dan ese toque de entretenimiento.

Pero dicho todo esto...


¿Quién es Shino realmente?, ¿Que tiene que ver con el Gran señor de Edo?, ¿De donde vienen los Fuse?,Y lo más importante, ¿Que pinta Hamaji en esta historia?

¡Arigatou! ¡Hasta la próxima!

Trailer:


miércoles, 2 de agosto de 2017

The British Corner: Bloody Sunday

Hello, Dominguers! Es hora de ponerse el bombín y preparar el té, porque llega una nueva entrega de The British Corner.

Hoy volveremos nuestras miradas nuevamente a lo que fue el conflicto en Irlanda del Norte. Lo vamos a hacer recordando uno de sus episodios más sonrojantes y vergonzosos, que sólo con recordarlo abochorna a cualquier ciudadano inglés con dos dedos de frente. Hagamos memoria con BLOODY SUNDAY.



Bloody Sunday es una producción británica-irlandesa del año 2002, catalogada como drama y dirigida por Paul Greengrass. Hace referencia a la indiscriminada masacre perpetrada por el ejército británico contra manifestantes en la ciudad de Derry, Irlanda del Norte.

Basada pues en hechos reales, la película centra su trama en un sólo día: el 30 de enero de 1972. Aquella fecha fue la elegida por la Asociación por los Derechos Civiles en Irlanda del Norte para celebrar una manifestación pacífica, organizada y encabezada por el diputado laborista en el Parlamento por Irlanda del Norte Ivan Cooper (interpretado por James Nesbitt), en la que se pedía la liberación de ciudadanos norirlandeses detenidos y acusados sin pruebas de pertenecer al Irish Republic Army, IRA.

Pero el gobierno y ejército británico no iban a andarse con chiquitas: en las semanas previas a la manifestación varios soldados habían muerto a manos de escamotes del IRA, que si bien aún no había alcanzado su cénit, empezaba a hacerse fuerte. Las tensiones entre los protestantes unionistas y los católicos republicanos tensaban cada vez más la cuerda, un hecho que hacía temer una guerra entre el Reino Unido y la República de Irlanda por el territorio del Ulster. Así que un regimiento de la Brigada de Paracaidistas del ejército británico llegó en la madrugada del 30 de enero a Derry (o Londonderry, para los unionistas) con un mensaje y objetivo: dejar bien claro quién mandaba en la zona.


El gobierno en Londres y el local en Irlanda del Norte habían declarado en los días previos la manifestación de ilegal, lo que no impidió que se siguiera con los actos previstos. La intención de la Asociación era marchar por las calles del centro de Derry y finalizar en el Ayuntamiento de la ciudad, pero el ejército puso barricadas en todas las calles que salían del Bogside (el llamado Free Derry, donde una "ley no escrita" impedía a las fuerzas británicas actuar) para que la manifestación no saliera del barrio católico. A pesar de los esfuerzos de Cooper y su compañeros de Asociación, miembros del IRA se perpetraron en algunos puntos del barrio con armas por si veían necesario hacer frente al ejército, lo que tensó más el ambiente.

Cerca de 15.000 personas siguieron la marcha. Todo transcurría pacíficamente (a pesar de tener decenas de soldados apuntándoles todo el rato con sus armas) hasta que un grupo de personas (jóvenes, mayormente) quiso romper el cerco establecido e intentaron llegar al Ayuntamiento de Derry, tal y como estaba previsto. Atacaron con piedras y botellas a los soldados británicos, que en un principio repelieron el ataque con balas de goma y gases lacrimógenos, pero que no tardó en dar paso al fuego real. A partir de ése momento, las calles de la ciudad se empezaron a teñir de rojo...



"Bloody Sunday" nos resume en dos horas las 24 de un día que quedó marcado con sangre, vergüenza e infamia en la historia. Un testimonio que desmonta la cacareada coletilla de "lo democrático que es el Reino Unido". La trama tiene un ritmo bueno, constante, y la ambientación es tan buena que nos hace creer que la película se rodó realmente en los 70. Como curisidad, decir que la banda sonora de la película consta de una sola canción: "Sunday Bloody Sunday", de los irlandeses U2, extraída de un concierto en vivo.

Como siempre, aquí os dejo el tráiler:


Nos leemos en la próxima entrega. Ta-ra, lads!